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Pensamientos Frecuentes
Categoría: Literatura
Posteado por Axel Bloomer en 30/04/2012 21:47

El fantasma
- Pensar que, hace no mucho tiempo, tenía un espacio real en el mundo… De ser una persona, un ser humano, con lentitud, me he ido convirtiendo en una existencia efímera e irregular. Sorprendente ¿verdad? De hecho, puede que parezca sacado de una historia de ficción pero, aquí, en el mundo real, ese mismo que todos conocen, podría llamárseme un “fantasma”.
Rechinaron las cadenas de las hamacas y las copas de los arboles se agitaron junto a una ventisca. La arena seca de la plaza desierta, los sonidos solitarios que retumbaban en cada esquina, el cielo oscuro de un día opaco que moría lentamente y un rostro sombrío, aunque amable, que desahogaba palabras extrañas.
- Resulta extraño que seas un fantasma… es decir, estas aquí, puedo verte y oírte – le respondí con marcado escepticismo.
- Eso mismo es lo que me hace un fantasma, aun poseo una existencia en este mundo, sin embargo, solo es una irregular y intermitente. Claro, no pido que me creas, solo pensé que me comprenderías y, tal vez, conociendo mi historia, podrías escapar de este destino. – dijo con calma y placidez en sus palabras.
- Claramente no soy, ni seré, un fantasma… no entiendo a que te refieres. – respondí entre risas
- Si no reaccionas, lo serás. No tienes nada que perder ¿quieres oír mi historia? Después de todo, no todos los días un fantasma tiene la oportunidad de aparecerse. – me propuso y, por debajo de la capucha, expuso una expresión triste e irónica.
- Está bien… después de todo, una persona normal no suele tener la oportunidad de hablar con un “fantasma”.
Podría decirse que, acceder a oír su historia, puede adjudicarse a cierta pena o piedad que generó en mí aquella solitaria expresión. Puede también que me haya sentido identificado, al fin y al cabo, no era casualidad que dos hombres solitarios se encontraran tan a gusto en una tarde invernal tan hogareña, tan carente de calidez.
El fantasma tomó asiento a mi lado y me observó con cierta sorpresa, supongo que no esperaba mi respuesta.
- Momentos como este son dolorosos, porque vuelvo al mundo, vuelvo a existir, ya sea por un momento, y los recuerdos me invaden… recuerdos sobre aquellos días en que aun vivía. – el fantasma suspiró – Supongo que te contaré el proceso, la historia de cómo llegue a convertirme en esto. Creo que lo habrás notado, no soy realmente traslucido ni estoy muerto…
- Es decir que estás vivo…
- Si a “estar vivo” llamas a un corazón latiendo sin sentido alguno… a un cuerpo que se mueve por el mundo como una sombra, sin objetivo, sin significado, sin repercusión en el entorno… Las palabras solo cobran sentido cuando son oídas, es porque ese es el objetivo con el que nacen: “ser oídas”. Cuando algo carece de un objetivo, cuando nadie es consciente de su existencia ¿Cómo puedes asegurar que existe? Al fin y al cabo, solo puedes comprobar que existes es tu relación con el mundo, el entorno – se detuvo por un momento y sonrío con amargura – Cierto, de cualquier forma, no es que yo no exista, es solo que poseo esta irregularidad de ser percibido solo de a momentos, por eso es que soy un fantasma o, más bien, un espectro de lo que fui.



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