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Que es la enfermedad para un caballero andante
Posteado por Federico en 25/07/2006 03:15

Fer - qué ridículo
Me he borrado enojado para andar otros caminos, quizá tan iguales a los anteriores pero con mieles diferentes. He visto barrancos melosos y pantanos angustiantes en estos días. Me pisé los dedos de los pies con la cabeza un montón de veces y como no encontraba tierras firmes decidí mirarme las rodillas que se movían al caminar. Me miré en el espejo el cuerpo sin el alma hasta querer pegarme trompadas verdaderamente inútiles porque, al momento de actuar, el reflejo se reía irónicamente para desnudarse en los misterios metafísicos del si mismo, del cuerpo ebrio sin el alma, del bobito miedoso frente al mundo, incapáz de moverse y luchar y romper el vidrio a patadas. "Dale, marica, ¿acaso me tenés miedo?" le decía el reflejo.
Y así él, -el del vidrio-, tomaba impulsos y estiraba el cuello con la cabeza hacia arriba para mirarse las mandíbulas y la barba desarreglada y mal crecida. Le gustaba verse los ojos desde abajo, brillaban de otra manera, le gustaban sus pestañas. Se reía para la foto, se acomodaba el pelo y no le temía a su autor, más bien el autor se temía atraves del vidrio que se ponía la camisa y se miraba de costado para muchas más fotos. Las fotos que nos sacamos en la mente para vernos crecer como si los otros nos vieran crecer o morir en los diarios, ese representante de autovaloración que habita en los rincones más optimistas de nuestra mente, nuestra mente falsa y precaria. Y así el reflejo se apreciaba en un narcisismo absoluto pero falso, se adoraba con movimientos de bailarín clásico, un poco afeminados. El pobre diablo que lo sostenía en los actos no quería reirse y no quería quererse como no quería encerrarse en el placard y olvidarse. Pero el reflejo era capáz de ver el nuevo día, era capáz de todo, de todo lo rutinario y cómodo, continuar el camino aunque esté oscuro, él quería avanzar y el soma real quería desescribirse, volver a nacer y acomodarse consigo mismo. Pero una vez proyectado el reflejo del vidrio, era inútil, siempre se ve diferente, no se ve lo verdadero sino la construcción del mundo sobre lo verdadero entre comillas: no queremos avanzar en esto pero el impulso de supervivencia nos lleva a ser eslabones sobrios y articulados en el baile incesante de las exigencias humanas, exigencias más bien sociales, donde ha muerto la humanidad; donde la humanidad pasa a ser, en el centro, la sociedad, las pautas ridículas.
Me parece que no era yo. Pero cosa curiosa: así de repente, como quien cambia el pensamiento, el del espejo fui yo. Me acerqué a él y nos miramos de cerca con un entrecejo tan tonto que terminó por darnos risa. Cuando lo besé, inmediatamente me besó con respeto. Volvimos a la seriedad pero, otra vez, seguido de una risa de auditorio. Eramos cómplices frente a las exigencias hacia adelante y frente a la desestructuración hacia atras. Nos dijimos al unísono de voces exactamente iguales, "que par de pelotudos". Eramos tan bobos que terminé cerrando el espejo como lo cerraría un adulto para salir a la calle. Cuando pisé la vereda tropecé con mi cabeza que había seguido entre los dedos del pie: un golpe tremendo.



Comentarios (20):

El 26/07/2006, a las 18:47:24, CG dijo:
El sol comenzó a ocultarse lentamente entre las praderas, a medidas que el incesante reloj avanzaba. Minuto a minuto la luz disminuía. Yo sólo contemplaba ese hermoso espectáculo que la vida me enseñaba. Era lo más hermoso espectáculo que la vida me enseñaba. Era lo más hermoso que había visto en mi vida, y el saber que el tiempo me jugaba en contra me llenaba de nostálgia.
Sabía que esta maravilla tarde o temprano tendría un fin, desde el mismo momento en que comenzó.
Lo miré con mucha atención, no quería perderme ni un sólo detalle de aquél imperante espectáculo que ilustraba mis ojos.
Era más que obvio que él era único, que su belleza era incomparable, que su esplendor casi cegante y que sólo unos pocos podían contemplarlo en toda su extensión. Por más que todos lo vieran, no iban a ver más que uno entre tantos que día a día acontecían y sólo nosotros podíamos maravillarnos y comprender lo que realmente él era.
Más que atención tenías que prestarle para desentrañar el tesoro que traía oculto bajo esa imágen tan común que todos percibían.
por tal razón, lo miré fijamente, mientras el álma se me estremecía. No quería ni parpadear, por que sabía que cada segundo que perdiera iba a ser inrrecuperable.
Comenzó llenandome la vida con su luz, esclareciendo mi camino, permitiendome ver aquellas cosas que se encontraban ocultas en la oscuridad y poco a poco se iban desvaneciendo, desapareciendo tras las montañas. Pero la oscuridad que nuevamente comenzaba a surguir tras mi espalda y se encaminaba paulatinamente hacia mi, no me aterraba por que sabía que la luz con la que él me iluminaba en este momento no iba a culminar jamás, por que s encontraba plasmada en mi memoria para siempre.
Ya casi desaparecía, y yo me esforzaba por seguir viendolo, pero el hecho era inevitable, no podía frenarlo, y por más que le rogara, le suplicara le gritara, él desaparcería sin mirara atrás.

El 26/07/2006, a las 19:45:20, CG- Caro dijo:
una sonrisa se dibujó en mi rostro mientras continuaba viendo aquellas últimos rayos de luz que se escapaban de aquellas laderas. Y de repente una lágrima se escapó de mis ojos, comenzando a deslizarse poco a poco por mi rostro hasta llegar a los confines de mi cara, desprendiéndose répidamente de ella. Agaché mi cabeza casi instintivamente para ver caer aquella gota que se había filtrado de mis entrañas y cuando volví a mirar hacia adelante él ya había desaparecído. estaba cubierte totalmente por la oscuridad. La Luna parecía burlarse de mi con su serena e indiferente actitud.
Sabía que lo había perdido para siempre y me lamentaba por no haberlo podido disfrutar en su totalidad, por culpa de esa estúpida gota que logró distraerme, desvir mi mirada.
Esa gota que surgió de mi sin intención, sin objetivo, simplemente salió.
Me acurruqué en el suelo tratando de entender como algo tan insignificante como una simple lágrima me había hecho perder aquello que yo tanto anhelaba ver.
Miré hacia arriba y comprendí que sólo me quedaba esperar un absolución que jamás llegaría. Por que aquello que me hizo feliz, aquello que me hizo perder por completo había desaparecido y no lo había podido disfrutar culpa de esa ¨tal¨ insignificante lágrima.
El 27/07/2006, a las 21:09:30, Gabriel | e-mail dijo:
Existen momentos en la vida, que siento. Que todo lo que he construido se me derrumba, que todo se me cae encima y cada uno de los pedazos que golpean mi cuerpo me destruyen, me tiran abajo, me desploman.
Siento en mi estómago, esa sensación de vacío, de vértigo, siento como cada uno de mis órganos se contraen a tal extremo que me cuesta respirara, la mente se me nubla, los ojos se me llenan de lágrimas. Y el odio y la ira se reproducen en mi alma como una especie de cáncer maligno que la seca por completo, hasta casi matarla.
El cuerpo en su conjunto no me responde, tiemblo, miro desconcertado a mi alrededor, buscando a ese alguien que me comprenda que me consuele, que me sienta. Los veo, veo a las personas que a diario me rodean, las toco, las llamo, pero ellas no lo percatan, cada una sigue con sus cosas, simplemente no se dan cuenta.
No lo entiendo, me desespero, corro. Me encuentro desolado, es mas ni yo me encuentro. Estoy, soy, pero no Existo.
Entiendo, que aunque me ponga en el medio de todos y eche un grito desgarrador de auxilio nadie se dará cuenta.
Comprendo que soy una imagen, un adorno, que mi vida ha sido una ficción, que perdí el control y que en estos años no fui más que una maldita marioneta que fue pasando de mano a mano. Se rieron y cuando no me necesitaron mas se despojaron de mi.
Sigo caminando, buscando, tratando de encontrar una persona, no cualquiera, sino esa persona que realmente me vea, pero no la encuentro, no la encuentro en mi casa, no la encuentro en la calle, no esta, simplemente parece no existir.
Y cuando decido terminar con esto, cuando no tolero más lo que la vida me enseña, de repente, entre la multitud la veo, logro divisar una cara, no sólo una cara, sino una mirada.
Le gente se interpone ante nosotros, no logro verla con claridad, pero sé que está, que me comprende. Me acerco, pero manteniendo la distancia.
El 27/07/2006, a las 21:10:45, Gabriel dijo:
Se acerca pero no tanto. Me excita, me desconcierta me gusta pero me da miedo, me acerco aún más, se acerca aún más, pero retrocedo.
Me mira, me hace sentir pleno, tranquilo, sereno, pero a la vez inseguro.
Su mirada, sus ojos, sus facciones, me dan confianza, me estabilizan me hace sentir que puedo apoyarme firmemente sobre su espíritu, pero a la vez algo en su ser me desorienta.
Cierro los ojos, sólo unos segundos y cuando vuelvo a abrirlos un tumulto de gente obstaculiza nuestras miradas.
Comienzo a buscarte, a correr, a entre mezclarme en la multitud, a sacar del medio a todo aquél que intente desviar nuestras miradas y nuevamente te veo, con la misma serenidad que hacía sólo unos instantes y me tranquilizas, mi corazón que hacía unos instantes latía con tal fuerza como queriendo salir de mis entrañas en tu búsqueda, se normaliza, me sereno.
Sin emitir una sola palabra, me hace entender que ellos jamás podrán interponerse, que no me abandonará, que lo que los mal intencionados digan, no nos separarán.
Entonces vuelvo a encontrarme, a respirar, a estremecerme, a sentir, a descontraer aquellos órganos que en algún momento no me permitieron respirar. Mi alma se vuelve a centrar, y mi mente a esclarecer.
Comprendo que desde ese instante en que te ví, en que ví esa cara entre la multitud, que nunca mas estaré solo, que existo, que soy.
Y aunque ya no pueda divisar tu rostro, cuando ya no pueda verla por que la vida misma nos separe. En mi mente se mantendrá viva para siempre y del recuerdo podré sacar esa energía que me permitirá seguir adelante.
GRACIAS, MUCHAS GRACIAS CARA.

El 31/07/2006, a las 01:22:50, Fiko dijo:
me muero por escribir pero no puedo escribir..
las letras se enredan y mis inspiraciones se transforman en espirales a fuego lento.. pero el fuego apenas con el soplo de una mosca se termina por apagar.. me encuentro tan bulnerable, con los brazos abiertos a la entrega de todas las brisas que vienen y van, y que al ir, luego vuelven a venir. Ahora solo dejo que el vientecillo pegue suavemente en mi rostro, y olfateo cada palabra, olfateo cada brisa que acontece algo diferente, las olfateo solamente porque no quieren quedarse a dormir en mi cama, apenas tengo tiempo de olerlas y despedirlas con la mano mientras algunas brisas indiferentes ni se gastan en saludarme.. Hoy no es el día para desparramar las letras y el alma en las hojas. En cuanto pongo la hoja vírgen en la mesa mi lengua se alarga para ahorcarla por los bordes como una víbora asesina y masticarla de a poco, y en el momento de tragarla no provienen los vómitos, ni los escupitajos de mi boca, y mi mano se revela en contra mío, y se adhiere amistosamente a mi muda lengua que no tarda en tragarse todas las hojas. El lenguaje de los apasionados hoy en mí se tomó el día, y la lapicera apolla lentamente su cabecita en un acolchonado garabato..
El 4/08/2006, a las 00:19:07, Yo dijo:
Tengo miedo, amigos, tengo mucho miedo. Ayer me arranqué los dedos con la puerta, cayeron en pedacitos. Un señor dice que mi mano está bien, que pronto sanará. El no entiende nada. Yo ya metí, sin que nadie se diera cuenta, todos los dedos (eran como tres) en una bolsa de consorcio negra, enfundada con una etiqueta amarilla que decía: "he aquí el rastro más profundo de la historia humana, tres dedos"
Tengo mucho miedo, mi amor. Ayer me vinieron a buscar unos doctores grotescos con cara de diablos que decían cosas tales como "este chico tiene difteria o cráteres en la cabeza", y se mataban de la risa. Después entendí por qué uno le pegaba al otro cuando me dijo "dale, tontín, desvestite" Yo pude ver cómo uno le pegaba al otro pero... No, eso no puede ser, después se besaban como su fueran esposos y pudieran mostrarse la cola sin vergüenza. Ahi no entendí nada. La cosa grave es que tengo ahora un miedo terrible a que me encuentren y digan quién soy. Si ustedes me toman por loco, amigos, ya no tendré motivo para seguir viviendo. Por ejemplo, vos, Pablo, acordate cuando le tirábamos piedras a la tía Pacha y ella se ponía roja de furia y nos perseguía con los ladrillos de la obra. Los médicos siguen creyendo que estoy enfermo y que no perdí los dedos. Tengo mucho miedo, amigo, vos sabés que el sistema los apoya y los seguirá respaldando. En cambio yo, soy un loco que no sirve, soy un trapo usado y pasado por mil inmundicias. Muchas gracias, Pablo, por mandarme los otros doctores, no los que tienen cara de diablos, sino los otros, los que me trajeron acá. Tengo comida cuando quiero, y hasta me pusieron una camiseta gris con un pantalón del mismo color. En la puerta de mi habitación pegaron un número, es el número siete, como cuando jugaba de siete y hacía muchos goles, ¿te acordás? Muchas gracias amigo por creerme y no ser como ellos, esos que se creen que saben todo. Vení a visitarme porque con la comida de acá no puedo moverme, te deja por el piso. Te amo.
Yo. Pela.
El 5/08/2006, a las 23:12:17, Fer dijo:
Me pasó una cosa muy extraña camino al centro de la ciudad.
Un día como cualquier otro, en donde las sombras estaban teñidas de celofán verde, me dispuse seriamente a caminar mirando a los costados a unos setenta y cuatro centímetros del suelo. Quedaba suspendido en el aire y miraba todo desde arriba. La gente empezó a mirarme de una manera tan rara casi como tirando a ira y desesperación, como con miedo, como a una estupidez barata y sin sentido. Así que no tuve más remedio que ser sus miradas, fui lo que ellos decían, un receptor de ira y desesperación de otros, alguien que incomoda porque da miedo, y un estúpido, vale decir. Tampoco tuve más remedio que bajar porque a cada rato encontraba un cartel comercial muy cerca de mi cabeza. Me di cuenta que la ciudad no está preparada para que caminemos de esa forma. Bajé tranquilo, giré la cabeza a ambos lados, suspiré, compré en un kiosko cigarrillos y ya nadie miraba con asombro y terminé caminando como todos, lo más agachados posible.
El 11/08/2006, a las 00:11:53, Fiko dijo:

No tenía un nombre definido esta vez, en este preciso instante era todos, el maniático, el sinvergüenza, el sonámbulo que deambula por las galerías apestosas de la cuidad, el inoportuno y desequilibrado hombrecito que no pierde la oferta grandiosa de espiarle los pechos a una dama, o de sentir el aroma de alguna mujer al pasar. En estos momentos era el distraído, abundante en pensamientos sueltos por la cavidad más profunda de mi cerebro sin ningún estante ordenado, el chueco, mientras miraba la punta de mis sucias zapatillas que cada una apuntaba hacia fuera, el cansado, cuando encontraba algún buen sitio en alguna que otra plaza, me sentaba a descansar mis piernas, miraba a todo el hormiguero social caminar, hablar, retroceder, ceder, apretarse las manos, golpearse con las manos, columnas y vértebras exquisitamente incómodas, delincuentes sueltos bajo el manto de la marginalidad, anclados en la espera, los descuidados, los trabajadores con sus caramelitos “media hora” afán de satisfacer equivocadamente sus papilas gustativas, y todo un murmullo como un coro desafinado haciendo olas en el aire casi contaminado. Luego la misma historia, me levanto, me acomodo el bolso, me acomodo también el embolsado de la entrepierna, hago sonar mis dedos y sigo caminando, pero luego me frena la incógnita, adonde era que yo caminaba? Cuál era ésta calle o aquella? Y sin más remedio, me encojo de hombros y sigo mi trayecto sin trayecto, sigo patinando arriba de la incógnita, miro, observo mis alrededores, me prendo un cigarrillo, lo llevo a pecho tranquilamente pero una voz me exaspera, me llaman, tengo visitas, por fin, tengo visitas, este manicomio al parecer se empeña en volverme loco (pienso mientras camino a la sala de juguetes y juguetones como le llaman mis compañeros) y luego un aire pesado y seco me cambia el humor y pienso “quisiera irme al manicomio” mientras Carla y Adela me esperaban del otro lado del vidrio con la misma cara de preocupación de ayer, de hoy y
El 11/08/2006, a las 00:13:17, Fiko dijo:
de mañana, y los pájaros anuncian el anochecer, y las personas que me chocan al caminar, y los enamorados, gigantes bichos de colores, y los enamorados..
El 11/08/2006, a las 11:23:04, Gabriel dijo:
Salía a caminar por las calles de la ciudad, por esas calles que te conducen a….no sé a donde. Mientras lo hacía me iba adentrando cada vez más a ese mundo donde nadie te ve, pero a la vez eres objeto de todos.
Sus miradas me intimidaban, sus ojos emanaban una información que era tan evidente para mi y tan secretas para ellos que les era casi imposible traducir en palabras.
Me detuve un segundo en esa esquina por donde todos pasan. Tacos, sacos, sobretodos, corbatas, camisas perfectamente planchadas, marcas, maletines, zapatos brillantes que se deslizan cautelosamente para no ensuciarse con la “mugre” que los rodea, anteojos de sol, autos importados, lujosos, llantas deportivas, conductores soberbios, mentones hacia arriba, miradas de reojo, tinturas, pendientes, pasos salvajes, relojes que marcan más que la hora, puños apretados, músculos tensos, direcciones opuestas que conducen al mismo lugar.
Yo sólo miraba, yo sólo me había detenido en esa peculiar esquina. Pero algo sucedió, ellos comenzaron a mirarme, a asustarse. Miré a mi alrededor y una especie de circulo lleno de nada se había dibujado en mi entorno. Ellos se hallaban inquietos, acelerando sus pasos. La manada se había descontrolado, estaban revueltos.
Crucé la calle, dirigiéndome hacia donde todos iban y al moverme comenzaron a serenarse paulatinamente. Cuando subí a la otra vereda, luego de haber caminado no menos de cincuenta metros, ellos ya se encontraban invadiendo aquél espacio que mi inmovilidad y mirada habían dibujado a mi alrededor, casi ultrajándome.
Levanté el mentón y seguí caminando hasta llegar más o menos a la media cuadra de aquella esquina tan transitada. Me detuve nuevamente, pero esta vez me puse uno de esos costosos lentes de sol. Miré hacia los costados y giré rápidamente. Sacudí mi brazo para que aquel Levis`s que me cubría dejara poner en manifiesto mi reloj,… solo para ver la hora.
El 10/04/2007, a las 23:52:27, juanjoo dijo:
che fiko perdoname por entrometerme pero estas fraces estan muy copadas sos un groso y los q escribieron ahi tambien un saludo nos vemos enseñale un poco al kuki aver si aprende

El 12/07/2007, a las 02:25:57, Ale | página personal | e-mail dijo:
Zurdos. Todos zurdos. Me rodean. Me envuelven. Me van a infectar.
El 21/07/2007, a las 00:47:20, KuKi dijo:
La vi pasar, la vi pasar, la vi pasar la vi pasar ... y pasaba, pasaba, pasaba, pasaba lentamente, la miraba, la deseaba, la miraba hasta que ... pasó .


El 19/08/2007, a las 15:32:52, ... dijo:
Andabamos sin buscarnos,pero sabiando que andabamos para encontrarnos.
El 19/08/2007, a las 15:45:32, ... dijo:
Andabamos sin buscarnos,pero sabiando que andabamos para encontrarnos.
El 20/08/2007, a las 04:43:25, Fiko dijo:
Y quién será la culpable de mi estupefacción?
Que simple y profundo lo que has expuesto en mi fotolog, te busco, sabelo; al menos por el parentesco cortazariano que nos pertenece en algún punto..
El 1/09/2007, a las 19:17:28, Yo dijo:
Realmente un día terminamos por encontrar lo que realmente buscamos, o nos encontramos inmersos en una busqueda interminable. Quizas nunca encontremos la respuesta.
El 22/09/2007, a las 20:26:47, PPT dijo:
Cuando logro sacarte de mi mente, cuando logro seguir adelante sin tu presencia, si que estes aqui, vuelves a aparecer sin pedir permiso, y todo lo que habia conseguido en este corto periodo se esfuma y me aprisionas nuevamente. Que poco cordial de tu parte, que poco considerado ha de ser mi caballero andante
El 27/10/2007, a las 01:35:47, . . . dijo:
Quien Dijo Que Todo Está Perdido ?
Yo Vengo a Ofrecer Mi corazón . . .
El 12/04/2008, a las 00:23:33, ceci dijo:
nakenveker
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